Veronica D.'s profileEl del Recuerdo...PhotosBlogListsMore ![]() | Help |
|
|
El del Recuerdo...De la rutına y cosas peores so this is the end...
21 August I've got you...under my skin I’ve got you deep in the heart of me so deep in my heart that you’re really a part of me I’ve got you…under my skin… la voz de Sinatra hendiéndome los oídos mientras se hace cada vez más tarde y en lugar de empezar los deberes y responder los mensajes de felicitación de cumpleaños, subo a la azotea, ipod en mano, las rodillas aún temblorosas y el cabello alborotado, valiéndome madres que el móvil siga sonando o que el techo esté oscuro y las ráfagas de viento helado me azote rabiosamente desde las mejillas hasta los muslos. Frente a la parte más alta de la terraza, las luces de la zona universitaria resplandecen al otro lado de la vasta avenida surcada cada tres o cuatro segundos por los vehículos y sus apremiantes estelas de luces traseras y delanteras, en una carrera absurda por llegar aprisa a quién sabe dónde.
(Llegar, llegar, sí se bien a dónde, a tus brazos, a tus labios, la noche anterior en vela y probablemente la de hoy también. Inquietud, prisa; esperarte en casa a punto de ser vencida por el sueño, el patético domingo de mis diecinueve años, medio día y acostada en la cama, hasta que escucho tu voz a través de la ventana y el corazón me da una violenta sacudida en el pecho. Huimos casi con prisa, en busca de algún rumbo incierto pero con dirección, invariablemente, hacia el centro. El sol abrasador quemándonos los hombros mientras entrábamos aletargados a la librería. Cortázar, Restrepo, Parra, Pacheco, Sabines, Benedetti, Arreola, el edén de mis demonios, los estantes atiborrados y yo sólo con dinero para unos cuantos, decidirme después de varias horas y muchas vueltas dentro del local tomada de tu mano, por Borges, Velasco y El Pudor, de Roncagliolo. Y salir de nuevo, al calor ígneo de la tarde, ahora con tu casa como destino. Caminar las cinco, seis, no recuerdo cuántas cuadras, hasta llegar y encontrar la estancia desierta, desolada. Y caer, apenas cerrabas la puerta y me rodeabas la cintura con los brazos, sobre tu cuerpo, entre tus labios. Caer fatal e irremediablemente, hasta el sofá, metiéndonos bajo la piel de cada uno; perdidos, abandonados, ahítos de caricias perplejas y besos ofuscados. Cayendo, cayendo, y al mismo tiempo como suspendidos, flotando, en esa luz horizontal, amarillenta, del ocaso…)
Fue en mi cumpleaños, cavilaría más tarde, sintiendo de nuevo el cosquilleo nervioso en el vientre, encaramada aún en la azotea, rodeándome las rodillas con los brazos y mordiéndome el labio inferior con angustia y cierta bizarría, justo donde horas antes me habrías clavado tú los incisivos. ¿Qué demonios pensaste? ¿O qué carajos, precisamente, no estabas pensando? Y mientras la ansiedad moteada de espanto se me mezclaba con los recuerdos, un rictus mordaz, casi instintivo, se me esboza al mismo tiempo en el rostro. 07 August stand by?standing by, standing by, mientras vienen y me dicen que yo no tengo límites, que es por demás conmigo, que pareciera que nunca entiendo ni entenderé nada. no, no, no, yo ya no entiendo nada, nada de nada. ya no entiendo nada ni estoy interesada en hacerlo. por mi que vengan y me reclamen, me supliquen, me exijan todo lo que quieran, que me digan que porqué tengo que ser así de bipolar, que vengan y me lean y después vayan y me vean, y se aterren con la pinche variedad de supuestos lados que tengo. que quieran tacharme de hipócrita, (digan lo que quieran.) cuando yo ya hace tiempo que me resigné a dividirme entre estos dos lados que siempre me han formado. y es que el hecho de que según ellos las personas normales sólo tengan un ego, (en término freudiano, por supuesto), ¿quién pinches es normal, carajo? ¿quién está siquiera interesado en serlo?
que estoy como pálida, amarilla, ida, siempre ausente, y sin remedio, o que de tantas regañadas me quede ensimisada mascullando groserías para después tener que volver a tragármelas porque ya no las puedo ni siquiera escribir, y es que son realmente de mal gusto cada vez que las leen. o que igual y después de leer esto corran diréctamente a llamarle al psiquiatra para llevarme de vuelta con él, porque talvez la terapia que me eché hace dos años me haya dejado igual o más jodida y ahora necesite una terapia más intensiva que me quite las dos putas caras que -según eso- tengo.
y es que como mi querida liza decía el otro día, ¿quién a lo largo de su vida no tiene, o ha tenido, dos lados? cómo una moneda, o una figurita de origami, o la luna, o las muchas páginas de un libro...talvez para los demás, para ellos, suene a hipocresía, pero para mí son el dark y el bright side, y entonces pasan y se chingan, porque así soy, y así siempre he sido. (Y el hecho de que hasta reciéntemente los hayan concido, no quiere decir que nunca estuvieran ahí desde un principio.)
ya después me daré cuenta de que no es el chingado mundo contra mí, sino sólo el puto síndrome pre menstrual que desde hace ya varios días no me deja ni respirar, y que en realidad todo estará bien, que las clases empiezan el lunes y que mañana nos mudamos, que tengo un enorme rimero de libros en espera de ser empacados, junto con el collar y la correa de lolo y las máscaras de la pared. y esta ansiedad de estar contigo que se me ha metido hasta los dedos, cuando no puedo dejar de contar las horas y los kilómetros que me faltan para volver a tener tu brazo amarrado a mi cintura y tus manos liadas en las mías. y que mientras pasan y pasan las canciones, arrastrando los minutos, yo me quedo aquí sentada a pensarte y a escribir.
18 July arrullo, arrullo, para cuidar de tu angelito, para alejar a mis demoniosRecuerdo, recuerdo, esa tarde de febrero cuando llegaste con el ultrasonido en la mano. Y Estoy embarazada, nos dijiste. Tenías dos meses de embarazo y el miedo del mundo metido hasta los huesos. Recuerdo, recuerdo, que desde entonces las cuatro fantaseamos con convertirnos en las tías postizas de ese pequeño que a ti te tenía aterrada, llena de incertidumbre, con 18 años y la carne de tu carne y la sangre de tu sangre creciendote en el vientre. A pesar de mis complejos acerca de los embarazos sentía el golpe de la duda junto con la angustia de saberte con el apoyo único de tu madre, y tus tíos, y tus hermanos. Sentía la rabia por el hijo de puta que no merecía siquiera ser llamado padre de tu hijo, cobarde de mierda que no tuvo los huevo suficientes y se esfumó al enterarse de tu embarazo de la misma manera como había llegado, pero sobre todo sentí una admiración dolorosa por tu tenacidad y coraje para aferrarte hasta con las uñas a la criatura que llevabas dentro.
Recuerdo, recuerdo, el jueves de la semana pasada, cuando llegando al club con mis hermanos, me encontré a los tuyos, en traje de baño y la profunda timidez adentro de los ojos. Después de prguntarles por ti, me lo soltaron así, de golpe. Que te habían llevado de urgencia a la capital, porque el bebé tuvo que nacer por cesárea y las cosas se habían complicado. No, no sabían cuando volverías, no, no sabían si estabas bien. La puta incertidumbre no me dejó en paz mientras marcaba a tu teléfono cual vil neurótica que quisiera creer que no es cierto, que no es cierto. Y nadie supo decirme nada. Te habías desaparecido cual cortina de niebla y tu número sonaba y sonaba sin ingresar nunca la llamada. Hasta el viernes, que estuve en la capital y llegando al hotel el mensaje de carmen vibró en el celular. Que seguias en internada y que el bebé estaba en terapia intensiva. Recen mucho, por favor, nos pedías. Me maldije por el puto tiempo que me faltó para alcanzar a ir de visita al hospital. Me maldije por haber perdido las putas credenciales y no cargar en ese momento ninguna identificación. Y me maldije por ser sólo una pinche mortal y no ser capaz de ir personalmente a rogarle de rodillas a Dios que te dejara salir adelante, con todo y bebé, con todo y terapia intensiva y cesárea, con todo el dolor que ya habías soportado.
Recuerdo, recuerdo, y se me estremece el cuerpo por entero, de nuevo el mensaje de carmen hoy a medio día, pidiéndome que le llamara. Siento el escalofrío atravesándome la columna y la estúpida incredulidad quitándome el aliento cuando su voz temblorosa al otro lado de la línea me decía que le habías enviado un mensaje hacía rato, que el bebé, tu bebé, no había soportado la terapia intensiva, que el pequeño santiago había muerto, que el entierro sería en el cementerio antiguo, que estarías ahí a las seis.
Después de posponerse dos veces la hora, llegamos cerca de las siete y media al cementerio. El cielo se había oscurecido con nubes de lluvia y un viento helado alborotaba las hojas en el piso y los cabellos sobre la cara. Entramos arrastrando los pies, en un corro tristísimo, siguiendo la camioneta que transportaba el ataúd. Tú y unos cuantos miembros de tu familia ya rodeaban el lugar donde sería enterrado el cuerpecito. El viento sacudía los árboles y un denso silencio sepulcral nos envolvia. Apenas viste aparecer el féretro blanco un profundo sollozo te sacudió entera y la poca fortaleza que te quedaba pareció hacerse pedazos desde dentro de ti. El llanto brotaba inacabable, desgarrador, en lamentos ahítos de dolor y pena contenida. Dos de tus primos tomaron el ataúd de las orillas y lo levantaron. Tú los detuviste y entre hipidos les suplicaste que te dejaran despedirte de él. Te acercaste tropezando, como si tus pies no te respondieran, como si los converse se te enredaran con las piedras en el suelo.
Mi bebito, sollozabas mientras levantabas la tapa del ataúd y aproximabas tu rostro surcado en llanto a la carita de tu pequeño, mi bebito, mi bebé. Los suspiros sacudieron tu delgado cuerpo cubierto con la sudadera naranja. Te aferrabas con una hirente rabia a los bordes de la caja, no, no, no, mi bebito, no, no, mi bebé. Una de tus tías se acercó y te sostuvo por la espalda. Susurró largamente algo a tu oído y te ayudó a incorporarte. Entonces te volviste y tu mirada desolada se enganchó a la mía. Rompí en llanto.
Te abracé con desespero, rodeándote la espalda, pegándome a tu cuerpo. Me llené de una lástima furiosa, ganas de llorar por el dolor acumulado, el propio y el ajeno, sintiendo un bramido inacabable en la garganta. Y lloraba al tiempo que te abrazaba, diciéndote al oído que no te dejaría sola, no, no te voy a dejar, aquí estoy contigo, te quiero, te quiero, aquí estoy contigo, y llorabas al tiempo que me abrazabas, y gemías en mi oído, mi bebé, mi bebé, mi hermoso bebito en un interminable y doloroso lamento.
Así te sostuve mientras la tía empezaba una oración por los angelitos y le pedía a Dios fortaleza para ti, para todos. Observamos a distancia con el llanto silencioso cayendo sobre las mejillas cómo tus primos levantaron el féretro de nuevo y lo llevaron lentamente al foso donde sería sepultado. Una voz temblorosa entonó entonces las primeras notas del arrullo que acompañó el sepelio hasta el final. Montones de tierra fueron cubriendo poco a poco el pequeño, inmaculado ataúd. El rumor anónimo fue entonado débilmente hasta que el boquete desapareció.
De nuevo el silencio sosegado, roto solamente por el crujir de las hojas bajo los pies y el suave batir de las ramas en los árboles. Miraste largamente la tumba de tu hijo y de algún modo supe, supimos, que enterrado con ese pequeño nacido hacía apenas cinco días atrás, habías sepultado también todo el cariño concebido especialmente para él a lo largo de los nueve meses en los que fueron uno, y supe también que lo más doloroso no se había terminado, sino que estaba apenas comenzando.
Dejaste enterrados tus ojos, perdidos en la tierra que acogía amorosa el cuerpo de tu angelito. La comitiva inició sutil la retirada. Rodeamos lentamente el sepulcro, diciendo adiós pequeño santiago en medio de suspiros y sollozos reprimidos. Avanzamos entre los demás sepulcros quedamente. Al llegar al auto de tu madre te detuviste, volviéndote hacia nosotras. Nos acercamos quebrándonos de nuevo en llanto, abrazándote y besándote una por una a modo de despedida, para que pudieras irte con tu madre y tus hermanos, úncas personas capaces de darte el poco consuelo que talvez pudiera aliviarte.
Tu hermana mayor te ayudó a subir, la abertura de la cesárea estaría cicatrizando apenas y te encontrabas débil, incapáz de hacer ningún esfuerzo. Cerró la puerta. A través del cristal nos miramos con ojos tristes mientras el motor arrancaba. Levantaste el brazo y agitaste débilmente la mano morena, diciéndonos adiós, adiós en silencio. El vehículo inició la marcha, avanzó hacia la salida y lentamente lo fuimos perdiendo de vista.
Un perro ladraba a lo lejos, guiándonos en el penoso camino de regreso para abandonar el panteón. No hablábamos. Recorrimos las cinco, seis, siete cuadras hasta el parque, afónicas, con el mutismo atiborrándonos por dentro. Isa encendió un cigarro, después otro, después otro. Mi madre me recogió al poco tiempo.
Me dejó en la puerta de la casa para volver al show del hipnotista donde había dejado a mis hermanos. La escuché alejarse cuando el oscuro cielo comenzaba a ser sacudido por los truenos que anunciaban que esa noche llovería. De pie frente a la puerta de la entrada cerré los ojos esperando. La lluvia no tardó en aparecer. Frías gotas iniciaron su precipitada caída sobre mi cabeza, dándole licencia al llanto reprimido de volver a brotar furiosamente.
El lamento viene a sacudirme entera, manando interminablemente desde algúna grieta que se me ha abierto por dentro. Levanto la mirada mientras las gotas de cielo se me funden con la pena, y el aire no me alcanza para tantos sollozos y la lluvia no me alcanza para tantas lágrimas, y ya no me doy cuenta en qué momento he recargado la espalda contra la puerta hasta resbalar lánguidamente y caer sobre el tapete empapado de la entrada. Trato de sofocar los sollozos que se me escapan en quejidos de entre los labios cubriéndome la boca con las manos, mordiéndome las palmas, queriendo acallar ese dolor de ausencia que a lo largo de la tarde se me fué metiendo hasta los huesos, preguntándome con la poca lucidez que aún no me abandona, cómo es posible que un bebé a quien ni siquiera le conocí el rostro haya dejado este vacío atroz, sembrando de tantas ilusiones rotas su breve estancia por la vida.
en memoria de tu pequeño santiago,
sobrino adoptado que no conocí.
no te dejo, zelene, estoy contigo
12/julio/07 - 17/julio/07
26 June y esto es todo, amor: solo un reflejonada, aqui no pasa nada.
despertar cerca de las doce del día. abrir los ojos y fijarlos en el techo, en el ventilador.
mirar como las aspas van y vienen, vienen y van, sentir la suave brisa sobre las rodillas desnudas.
abrazarme al tibio cuerpo de lolo que se deja estrechar sin oponer resistencia, la luz del medio día colándose entre las cortinas y el teléfono sonando en algún rincon de la casa.
arrancarme el sopor levantándome de la cama, casi la una de la tarde, sin deshacerme aún del pijama, agua fria en el cuello, en la cara.
tomarme dos tazas de café recalentado, porque todos ya se fueron a seguir con su rutina y ese café frío es lo único que han dejado. arrellenarme en el sofá a rascarle las orejas a lolo, a leer la casa de los espíritus o el libro de cuentos de parra. decidirme al final por las parábolas del silencio, mirar la dedicatoria en tu libro comprado en el curso de narrativa, acariciar con las yemas de los dedos tu nombre escrito con tinta negra en la primera hoja. sentir que el café ya comienza a darme de nuevo agruras, y que la acidez sube poco a poco hasta la garganta para recordarme como todos las las mañanas, que no debo tomarme el café negro con el estómago vacío porque siempre termina provocándome arcadas.
manos temblorosas, boca llena de saliva, el café se me ha vuelto a atorar en la garganta. miro el reloj. el tiempo no avanza. y aqui, como todos los días, simplemente no pasa nada.
19 June me me me...me tooOk, esta madre me la pasó Vindria con todo el cariño de siempre (gracias, Vindria). El punto es que debo nombrar 5 cosas a las que les tenga miedo, dar el link de quien me haya retado y pasarlo a unos cuantos bloggers más... Ya pues, va esta chingadera.
1.
Me aterran las alturas. No me pregunten cómo le hice aquella vez que me trepé a la azotea a cortar mangos, la bronca estuvo a la hora de bajarme. Me da vértigo, el piso se me mueve, siento que me voy a caer y me mareo. Eek.
2.
Me da un pavor enorme ir en la carretera a mucha velocidad. Es una pendejada, no puedes ir a 15 pinches kilómetros por hora en carretera, lo sé, y el año pasado viajé cada fin de semana por carretera de ida y de vuelta, pero no puedo acostumbrarme. Las curvas, sentir cómo se mueve el automóvil y ver cómo se te vienen encima los demás autos me pone muy, muy nerviosa.
3.
Supongo que es fácil adivinar, después de los dos puntos anteriores, que también me dan miedo los juegos mecánicos. No me puedo subir a uno, nomás no puedo, y menos a las montañas rusas. Mezcla de gran altura y velocidad desenfrenada igual a infarto seguro. No gracias, yo paso.
4.
Me asustan mucho los hospitales. Desde las pinches batas blancas ambulantes y las jeringas hasta saber que la gente se muere ahí, añadiéndole el olor a enfermedad, miedo y alcohol que infesta los pasillos. Prefiero esperar afuera.
5.
Nadar en algún manantial natural muy profundo, véase también algún lago y mirar hacia abajo. ¿Han visto cómo pareciera que sus piernas van a ser engullidas por esa pinche oscuridad azulada? Me horroriza cañón ese azul profundo que no deja alcanzar a ver lo que hay en el fondo.
Y el pilón.
Me dan un miedo enorme que puedan existir los extraterrestres. De solo imaginarlo me tiemblan las manos. Asi mal plan.
Y ahora los que se me ponen a chambear son:
08 June perra vidapero ¿qué valor puede tener la vida si el primer ensayo para vivir es ya la vida misma?
por eso la vida parece un boceto. pero ni siquiera boceto es la palabra precisa,
porque un boceto es siempre un borrador de algo, la preparación para un cuadro,
mientras que el boceto que es nuestra vida es un boceto para nada, un borrador sin cuadro.
lo que sólo ocurre una vez es como si no ocurriera nunca,
si el hombre sólo puede vivir una vida es como si no viviera en absoluto.
la insoportable levedad del ser - milan kundera 06 June el dolor de la creaciónDe un tiempo para acá ha descubierto que si tiene una maldita habilidad que sabe poner en práctica a cualquier momento y en todo lugar, es la de hacer que las cosas salgan perfectamente mal.
Y es que si hay algo que le caracteriza, haciendo a un lado los caminados de puntitas y los brincos de conejo, es eso. Desde hace varios años complicar las situaciones, irse por el camino mas largo y difícil, convencerse de empenzar un proyecto y nunca terminarlo, hasta comer del modo mas incompleto, nunca como debiera, y hablar de tal manera que su léxico sería la envidia de cualquier albañil callejero, son en su vida cosas de todos los días.
Y mentir. Sobre todo mentir. Mentir mucho. Pero mentir mal.
Había creído que mentir era de las únicas cosas que sabía hacer bien. Dejando el cinismo, sabía mentir mirando a los ojos y sin titubear.
Pero ya ni siquiera eso sabe hacer, o quizás nunca lo supo. Y talvez de lo buena que es haciendo mal las cosas, se mentía haciéndose creer que sabía al menos mentir bien.
- Ya no sé que estás haciendo con tu vida, después de lo que he visto en tu blog y en las conversaciones con ese muchacho que estaban guardadas
- Yo solo quiero saber una cosa, ¿es cierto todo lo que dice ahí que haces? ¿lo que dice ahí que eres?
- Sí, es cierto
- Me has desilusionado. Y no sabes de que manera
- Perdóname entonces...por ser simplemente la soy y no la que tú hubieras querido que fuera
"-¡Que larga y complicada es la vida, carajo!
-Al menos tú puedes escribirla para tratar de entenderla.."
Paula.Isabel Allende 02 June fotos, largas despedidas, besos y photoshopEntonces te miré a los ojos sin decir nada, mientras que con el brazo me empujabas hacia abajo de la banqueta intentando apresurarme. Te volviste, o me volví, al sentir un leve tirón en la muñeca, para que me besaras en los labios del modo más urgente y breve que te he conocido. Te voy a extrañar un chingo, murmuraste cuando empezaba a alejarme, porque el ruta 3 no espera y mi madre y su cita en el dentista tampoco.
Subí los escalones a lo 'brincos de conejo' cuando el chofer pisaba el acelerador, eran cerca de la una y media de la tarde. Sentada lejos de las ventanillas, te ví alejarte. Me iba ya, tan de repente, pinche semestre corto, pinches vacaciones. Me quedé con esa imagen tuya avanzando despacio en dirección contraria, con el sol cayendo sobre tu cabello.
Busqué dentro de la bolsa los audífonos y el ipod, mordisqueándome con fuerza el labio inferior y seleccionando una canción cualquiera (¿qué te gusta: maroon 5?) Play, Sweetest Goodbye.
Levanté la vista y no pude reprimir una sonrisa. Me estoy enamorando, carajo, me estoy enamorando.
19 May ahora que puedo verlo a cierta distancia, creo que el gran problema de mis problemas es la insoportable urgencia de callármelos...si lo que no se nombra casi no existe...
...puede existir lo nuestro,
aunque carezca de n o m b r e ?
.
.
.
carajo, k...
si que te quiero
29 April 4:17 minutos, o lo que dura una canciónla la la la la la la
¿a dónde van?
(película, caricia, vampiro, caricia, adrenalina, colmillos, sangre, tu cuerpo y el mío en el mismo sillón)
la la la la la la la
¿a dónde van?
quiereme, quiereme, quiereme porque me esfumo
quiereme, quiereme, quiereme que el tiempo es humo
tanta luz intermitente terminará por darme náuseas, pensaba aferrando tus manos mientras tus brazos me ceñían entera la cintura para evitar que el slam me arrastrara como las olas en ese mar de gente palpitante, caliente, sudorosa.
la la la la la la la
la la la la la la la
la la la la la la la
(que palpita como tu lengua, que se calienta como tu cuerpo, como tu boca, que gotea sudor como tu espalda, como mi espalda)
te suplico hay que morirnos juntos
te lo ruego hay que morirnos juntos
la plaza se estremecía completa, al ritmo de todos esos cuerpos mojados, de la músca, de las luces. salto, salto, salto, salto. al ritmo de tu cuerpo mojado contra el mío, con el mío.
quiereme, quiereme, quiereme por que me esfumo
quiereme, quiereme, quiereme que el tiempo es humo
(corazón desbocado, acelerado, como mi respiración. beso, beso, cuello, boca, jadeo, espalda, hombros, enreda tus dedos en mi cuerpo, tus ojos en los míos, muérdeme el cuello, otra vez y otra más y otra y otra y otra más)
la la la la la la la
la la la la la la la
quiereme por que todo es imposible
quiereme por que nada es para siempre
pinche kinky, pinche slam
pinches besos que me das
quiero más de esa boca tuya
ay pinches besos que me das
quiereme, quiereme, quiereme que eso es absurdo
quiereme, quiereme, quiereme que eso es absurdo
no me aguanto las ganas de volverte a tener
de nuevo toda la película, todo el concierto,
todo el día, toda la rola,
todo tú para mi sola
igual que aquella vez
la la la la la la la
¿a dónde van?
la la la la la la la
¿a dónde van?
24 April de repente me miro en el espejo del lavabo y me pregunto¿Me extrañará?
no quiero que me extrañes
ódiame, entiérrame, maldíceme, olvídame
yo no soy más que un vicio que tienes que quitarte.
Violetta R. S. -DiabloGuardián
ACABOSE 21 April ...tu conoces mis reglas: prohibido el juego limpio. Pero entonces yo ni sabía que tenía esas reglas; las seguía por instinto o no sé, por vocación...El problema es que siempre ando queriendo cosas que no van,
tengo una colección de deseos contradictorios. Y encima urgentes todos.
Tengo esta prisa que me come las entrañas y que lo mismo sirve
para pinche hundirme que para rescatarme. Esta puta premura carroñera.
DiabloGuardian
(tanto café está haciendome mierda el estómago.)
t. 10 April the end of the story, the end of the worldes como cuando después de tantos chingadazos
se te duerme la piel y ya no sientes nada
(después de todos los goples que te di y que me diste y que nos dimos)
a mi
ya no me d u e l e s
yo ya no siento
n a d a
09 April (perdóname, Blanca, paloma mía, pero es sólo en sueños donde logro comprender la esencia de las cosas,y hoy he comprendido que aquel que se lame las heridas se está desangrando.)
deliro.LauraRestrepo
28 March ¿Cómo no imaginarte, cómo no recordarte hace apenas dos años?cuando eras la princesa
de la boca de fresa
cuando tenías aún esa forma
d e h a c e r m e d a ñ o
ahora es demasiado tarde, princesa
búscate otro perro que te ladre, princesa
princesa.joaquín sabina
14 February roseEl amor, si no es locura, no es amor
feliz día
hoy
nuestro tercer san valentín juntos
(todavía) 04 February 2scte siento aqui, aquí
muy dentro de mi
como desde aquella vez que te me metiste (hace casi trece meses y medio)
y no has vueto a salir
no puedo
no quiero
no he dejado ni un segundo de pensar en ti
(nosesilosentistetalycomoyolohice,perolasemanapasadafuistemasunamigoqueunnoviodeverdad)
qué puedo decir-te
qué quieres oir-me
si mi boca ya ha pronunciado todas las palabras de amor que hay en la tierra
bésame, bésame, no te vayas, nunca, acércate, ven, ven, acércate más, bésame, quédate
(tócame) dejame tocarte, (siénteme) dejame sentirte
porfavor
dime que me quieres
para hoy y para siempre
una vez más
i love you more than how i loved someone before you. 26 January 1 5 5se amaron con reencor y con dulzura. reptaron por el piso, saltaron a la cama. ella le mordió las tetillas. él le acarició suavemente el cabello. hablaron de infecciones venéreas y recuerdos infantiles. muy bajito, tararearon canciones de la radio. se masturbaron y dieron placer hasta que amaneció. todo en susurros. fumaban. se quedaban callados. miraban a través de la ventana. trataban de memorizar, de una vez para siempre, los lunares, las cicatrices, la superficie de ese cuerpo que nunca más volvería a pertenecerles. luego durmieron un rato. en sueños, se acariciaban lentamente y aspiraban con fuerza los aromas que la habitación encapsulaba. repetían entre ronquidos frases bellas y estúpidas. entreveían penas de amor demasiado complejas, atabescos de imágenes que jamás lograrían poner en palabras. más tarde abrieron los ojos y volvieron a amarse con la lengua muy lenta, haciendo eses, apoyados en el muro, resbalando hacia la izquierda, sostenidos por el aire, un muslo acalambrado y los ojos escocidos de sudor, un reprimido ataque de tos provocado por un trago de saliva que se hundía pecho abajo desesperadamente. luego se besaron las mejillas y durmieron otro poco, sin aromas ni deseos.
- un mundo infiel, julian herbert.
04 January y para empezar con buenos ánimos...10 December en un rincón del cuarto donde duermes, soy la mancha, un punto en la pared, alguna raya que tus ojos, sin ti, se quedan viendoq u i z á m e r e c o n o c e s
( g ua r d ae l b r az o c o n q
u e a m é t u c i n tu ra . . . )
La eTerNidAd se nOs acAba...
18 November H.B.B.Felíz cumpleaños, blog
a un año de haber comenzado con todo el desmadre... todavía (a veces) andamos por aquí
pd. gracias a todos los que visitan, leen y leyeron |
||||||||||||||
|
|